LA CRÓNICA/ PAGINAS CULTURA

El Palacio Municipal  

El 7 de febrero de 1870 un violento incendio consumió la “Casa Consistorial de Vinces”, que para entonces tenía más de cien años de construida; las pérdidas fueron cuantiosas, se perdió el archivo y las actas del Cabildo.

El Concejo se trasladó a una casita pequeña ubicada al frente y con vista a la plaza pública, donde los concejales sesionaron algunos meses con gran incomodidad.

Entonces, el Dr. Ignacio de Piedrahita Racines, dueño de las haciendas “San Lorenzo”, “San Javier” y “Carreras Largas”, propuso al concejo permutar el antiguo solar municipal  con otro de mayor extensión, de su propiedad, ubicado en la esquina de la plaza y la Municipalidad aceptó la oferta.

El 8 de marzo de 1871 el alcalde Juan Cueva y escribano público Pacífico Barba, dieron a conocer en los pregones de Ley, y no habiendo opositor ni ofertantes, se llevó a cabo la permuta, levantándose una acta que se protocolizó e inscribió como título de propiedad para ambas partes.

Posteriormente los Dres. Piedrahita e Isaías Gómez Carbo  aportaron con dinero  a la Municipalidad y el nuevo “Palacio” se terminó en 1878, decorado en sus interiores y exteriores con motivos clásicos y hermosas tallas de madera que aún se observan a pesar de los maltratos recibidos en 142 años de existencia, siendo algo muy preocupante que este verdadero patrimonio de la cultura se siga deteriorando sin que ninguna autoridad , ni pueblo, haga algo al respecto.

Además, el Dr. Gómez Carbo obsequió a la Municipalidad la magnífica Biblioteca de su propiedad para beneficio de la instrucción en Vinces, siendo la misma que está en servicio en el edificio donde actualmente funciona el Centro comercial “La Cascada”.

 

LETRA Y MÚSICA DEL HIMNO A VINCES

Bardos cuencanos enamorados de Vinces

                                            

Letra: Antonio Lloret Bastidas

Música: Carlos M. Pesantes Fajardo

 

CORO

¡Salve, Vinces, del trópico reina

¡Salve, tierra de espléndido Abril

¡Salve a ti, que trabajas y sueñas

Y a ti tierra de esfuerzo viril

 

ESTROFAS

I

¡Hay en tu alma de trópico el gesto

Del varón que sostiene en sus manos

Una trenza de ríos hermanos

Para hacer el paisaje y la lid,

Y en tu rostro de arroz y cacao

Y de fruta madura y jugosa

La alta voz de la gloria fastuosa

Que tu bella mujer da en lucir.

II

¡Tierra ardiente de amor y trabajo

De la empresa fecunda y crecida

Porque enciendes tu esfuerzo en la vida

Hoy renace el civismo ante ti!

¡Es la Patria que canta, oh vinceños,

En la voz que es fuego del clima

A que en sangre del trópico imprima

Vinces, todo su gran porvenir!

 

En el año 1954, 16 de marzo, en una reunión social en el domicilio del profesor Carlos Miguel Pesántez, en Cuenca, se hallaban reunidos los señores: Olmedo Dávila Andrade, Arturo Calle, Carlos Miguel Pesántez y Antonio Lloret  Bastidas, compartiendo una noche de tertulia literaria, las horas pasaban lentamente, la música y poesía afloraban en la fría noche azuaya.

La bohemia continuaba con una que otra interrupción, hasta cuando surgió el tema de Vinces, y nació la idea de que el poeta Antonio escribiera la letra del Himno a Vinces; el bardo se excusó a primera instancia, pero luego de varias insistencias, dijo “No, no tengo el honor de conocerlo, pero sí sé que es un lugar hermoso, al que llaman la ‘Capital de la Cultura’, además se lo conoce como ‘París Chiquito’ y tierra de hermosas mujeres”. Pero como maestros amantes a la docencia y de la cultura, terminó comprometiéndose a hacerlo.

Y así, en esa misma noche de bohemia, a orillas del Río Tomebamba, el poeta escribió los primeros versos de lo que sería el himno al cantón. Luego el maestro Antonio Bastidas, entregó la composición escrita, a mano, a Carlos Miguel Pesántez, para que escribiera la música; y, aprovechando la existencia de un piano, en la mencionada residencia, Carlos, animado por los presentes se sentó y entre sonrisas y bromas, con el papel pautado, en un momento de inspiración, tocó y tocó, hasta concluir en el pentagrama, la ansiada música.

Entonces, una vez escrita la respectiva partitura musical, los autores de la letra y música interpretaron por primera vez el himno a Vinces. De esta manera, había nacido en Cuenca tan ansiada composición poética.

Finalmente, el 14 de junio de 1954, en sesión solemne de aniversario de cantonización, ante la presencia de autoridades, se hizo entrega oficial de la letra y música del himno a nuestro querido cantón. El acto se vistió de civismo, la emoción embargaba a todos los presentes, el Dr. Nicolás Coto Infante, presidente del Concejo, en emotivo discurso agradeció al autor de la música tan noble gesto, muestra de amor a la cultura de nuestra tierra nativa.

 

ESCUDO

El Escudo del cantón Vinces fue elaborado por don Alfonso Montalván, secretario del Concejo Municipal. Y la Bandera ya existía desde el año 1950.

El emblema está formado por un yelmo en la parte superior, significando la armadura, usada por los colonizadores hispanos, especialmente por la del Padre Weinza, quien dio origen a lo que hoy Vinces.

La parte media se divide en cuatro cuarteles iguales, cada uno representa simbólicamente la economía y riqueza, el primeo es una pradera, donde hay un ejemplar de ganado vacuno pura sangre.

El segundo cuartel guarda un castillo blanco que representa a la ciudad, en cuyos extremos están dos estrellas que son las parroquias rurales de Palenque y Antonio Sotomayor.

El tercer cuartel, el hermoso caudal del Río Vinces, en cuyas riberas se asienta la población y es el medio fluvial para la transportación de personas y productos agrícolas. Y el último cuartel contiene una variada gama de productos que se cultivan, como son: cacao, banano, frutas y arroz.

En la parte inferior se extiende horizontalmente una bandera que lleva los colores verde, amarillo y verde.

 

LA BANDERA

La Bandera lleva tres franjas horizontales de igual tamaño, siendo sus colores: verde, amarillo y verde.

El color verde simboliza la grandiosa riqueza vegetal existente en el cantón, estando sus colinas, vegas y tembladeras llenas de diversos cultivos que sirven para la alimentación de su gente.

El color amarillo representa la luz del Sol que siempre brilla sobre esta Tierra, es también la espiga de arroz llena de dulzura que engalana las inmensas sabanas. Simboliza el estado de maduración de las frutas, goce y calma inmediata del hambre del ser humano trabajador.

 

Reseña histórica sobre Fundación de Vinces

En estos territorios habitaron la raza de los Colorados relacionados con las tribus de los Babas y Quilcas.

En 1590 aparece un pueblito con el nombre de San Lorenzo, perteneciente a la Tenencia de Baba, que a su vez pertenecía al Corregimiento de Guayaquil.

Después de profundas investigaciones documentadas, desvirtuamos con mucho respeto ciertas versiones de que los señores Miguel Fuentes, Isidro Weinza o Veinza o Isidoro de Vehinces fueron misioneros pertenecientes a la Compañía de Jesús ‘jesuitas’.

Los oficiales españoles Antonio de Ulloa y Jorge Juan, integrantes de la Misión Geodésica de Francia, bajo la dirección de Carlos María de la Condamine llegaron a Quito el 29 de mayo/1736.

En sus relaciones nos indican, el aislamiento del pueblo de Baba debido ya al cambio de curso del río del mismo nombre, por la razón de que el señor don N. Vinces había abierto una sequía con el propósito de dar riego a los cacahuales de sus haciendas; a causa de esto, las aguas del Baba formaron una nueva red fluvial, que con el paso del tiempo se convirtió en el río Vinces.

El capitán don Andrés de Veinza nació en Vizcaya, y luego estuvo radicado en Guayaquil en 1645, de acuerdo a la citación que hizo el Cabildo fechada el 20 de enero/1645, en la que indica a todas aquellas personas dueñas de tierras, estancias o de cualquier tipo de bienes en el corregimiento.

Ciertamente el capitán Veinza fue un acaudalado, propietario dueño de inmensas plantaciones de cacao y una próspera ganadería en su Estancia de las Lomas de Balzar.

Al capitán Andrés de Veinza se le atribuye haberle puesto sus nombres al estero próximo a su propiedad. En 1652 fue teniente de Corregidor en el Valle de San Francisco de Baba.

Hay que resaltar que desde aquellos años ya se acostumbraba a llamarle Andrés de Vinces, posiblemente por una confusión en la pronunciación del apellido, ya que de esa forma aparece en el reparto de las Reales Alcabalas que se hicieron en Guayaquil en 1652, así como de otros documentos.

El capitán Andrés de Veinza y su esposa, doña Isabel de Mora y Díaz Rabasco tuvieron cinco hijos: Andrés de Veinza y Mora, Isidro de Veinza y Mora, Catalina de Veinza y Mora, Nicolasa de Veinza y Mora. José de Veinza y Mora. Los cuales a la muerte de sus padres heredaron entre otras propiedades, como Las Lomas de Balzar de Vinces. Con excepción del licenciado Isidro de Veinza y Mora que tuvo un hijo natural llamado Manuel de Veinza, todos los hijos del capitán Andrés de Veinza se casaron y tuvieron hijos.

Andrés de Veinza y Mora se casó con doña Tomasa Espino de Casares, con la cual procreó dos hijos.

Isidro Bonifacio de Veinza y Espino de Casares y Juan Ventura de Veinza y Espino de Casares. Este último vendió a su tío licenciado Isidro de Veinza y Mora la Estancia de Las Lomas de Balzar y cuatro pedazos de huertas de cacao que heredó de don Andrés de Veinza y Mora, su padre, según consta en la escritura de venta realizada entre el escribano real don Antonio Enao, en Baba el 15 de mayo de 1711. En este documento, así como en otros, ya es nombrado EL ESTERO DE VEINZA.

Si bien es cierto que el licenciado Isidro de Veinza era sacerdote a ciencia cierta no se sabe con exactitud a que orden pertenecía, él fue quien hizo restaurar la efigie del Cristo conocida como el Señor de los Milagros, que se encuentra hasta el día de hoy en la iglesia de Daule. Además, después de revisar su testamento minuciosamente nos dimos cuenta que fue riquísimo dueño de la mayor parte de tierras de lo que actualmente es el cantón Vinces, así como de inmensas propiedades en Daule, Balzar, etc.

El licenciado Isidro de Veinza y Mora hizo su testamento el 22 de agosto/1711, en el Pasaje de San Pedro de Alcántara, términos del pueblo de San Lorenzo. En este documento declara como heredero universal de todos sus bienes a su hijo natural Manuel de Veinza. Finalmente, el sacerdote Veinza murió el 20 de abril/1712.

En 1701 continúa apareciendo San Lorenzo perteneciendo al partido o pueblo de Baba. Luego del traslado del pueblo de le empezó a llamar como Estero o el Estero de Vinces o también el nuevo San Lorenzo. El censo realizado en 1808 se le conocía como El Estero.

En 1808, el pueblo de Nuevo San Lorenzo o Estero de Vinces consta como una de las tenencias del partido o pueblo de Palenque.

Según la Ley de División Territorial de 1878 aparece el cantón Vinces con las parroquias de Vinces, (a la cual pertenecen los fundos de Soledad Cordones y Pavana) Palenque y Quevedo.